
Elías, el gran hacedor de milagros estuvo también de picada, quiso cortarse los conductos que le transportaba sangre desde el corazón hasta el cerebro. El Rey David, un hombre conforme al corazón de Dios, cayó debido a emociones extremadamente locas y curiosas. Job, uno de los hombres más rectos de su época, se paseó por el
garden del infierno después de una mala práctica de experimentos y un abuso de químicos penitenciarios. Pero este tipo, o aquel otro tipo, moderno, guardaba emociones que añejaba en su corazón hasta el día en que explotó. Se volvió a ir hacia los extremos, a los hemisferios, a los polos, y solo para deshacerse de sus demonios y asi tratar de borrar todo lo que era para empezar a ser todo lo que nunca fue. Este tipo se desconectó. ¿Porqué lo hizo? Nunca lo supimos.